Me gusta porque tiene voluntad autoral; para bien y para mal. Me gusta porque juega con situaciones de serie B. Me gusta porque se preocupa por la peripecia y cómo articularla en un discurso coherente y sólido, cerrado. Me gusta porque sí, seguramente hay mensajes; igual hasta está dios, algún dios, entre líneas; pero no se nota, o me engaña con la suficiente habilidad como para que ni me dé cuenta ni, si lo hago, me importe lo más mínimo.
Y, ahora que he podido ver La joven del agua, me gusta porque hace falta tener unos cojones de hormigón armado para hacer una película así, y él la hace: la escribe, la produce y dirige; sin concesiones, fiel a sí mismo. (Y qué bonita, joder...)

Apúntenme. Yo soy de Shyamalan. Igual no somos muchos... pero lo disfrutamos como si fuéramos más.