sábado, 25 de marzo de 2006

algunos sábados...

El sol se abre paso, parece. Se cuela hasta mi ventana, hasta el teclado. Cálido.

Suenan las viejas canciones de Parálisis Permanente. Hay una lavadora puesta... ¿De comer? Una ensalada, una pizza sabrosa. Algo dulce para postre.


Los fines de semana que no trabajo suelo dedicar mucho tiempo a pasearme por la Red. Procuro visitar a los amigos, detenerme en sitios vecinos que no frecuento a lo largo de la semana. De arriba abajo en mi columna de aconsejables (aquí mismo, a su derecha en la pantalla; un poco por debajo de donde ahora me leen), despacito, me pongo al día, pincho un poco al azar, aquí o allá. Incluso me dejo llevar por la curiosidad y exploro los enlaces que ellos proponen; he descubierto así muchos sitios notables.

Los fines de semana que no trabajo suelo, también, añadir algún enlace. (Están ya los dos nuevos a su disposición, y algún otro que va creciendo despacio y bien, con ganas...) Eliminar, a veces, direcciones que ya no funcionan, que conducen de pronto a ventanas tapiadas, a lugares que no funcionan ya.

Los fines de semana que no trabajo suelo, además, leer. Adelantar mis retrasos de papel. Disfrutar del placer de, con buena música, con una cerveza fría al lado, con tiempo por delante, adentrarme en las páginas de un libro, de un relato, de un tebeo...


Hoy es sábado, el sol insiste, a pesar de los nubarrones que corren hacia el otro lado de la calle, no deja de iluminarme las manos. La lavadora ha terminado. Habría que ir abriendo una cerveza, preparando la ensalada... Despacito, sin prisas...

1 comentario:

maria josé dijo...

Gracias majo. Yo esta tarde estoy algo melancólica...Ya sabes, tantos recuerdos.
Pero me gusta mirar hacia delante.
Tenías razón, esto está muy bien.
Me desperezo.