
Y había más libros y revistas que nos abrían los ojos entonces, hace muchos años. Aquí, en Madrid (cuando le quedaba aún tiempo para ser Madriz), íbamos de excursión a Espasa Calpe, en la Gran Vía. (La de mañanas que habré yo pasado allí, en horas de clase.) En la segunda planta, si no recuerdo mal, había una sección que incluía tebeos y libros de ilustración de fuera. Tenían incluso fanzines, una extraña cosa que no sabía bien qué eran y cómo funcionaban... Lo he escrito más veces, y volveré a hacerlo a poco que tenga excusa: allí hojeábamos hasta el cansancio los libros de Frazetta y dos o tres entregas de Troya/Trocha; allí sobábamos hasta la erosión el mamotreto legendario: The
Smithsonian Collection of Newspaper Comics. Allí descubrimos el Heavy Metal americano, y en él las páginas de Chaykin y de Valerian. Y allí nos tropezamos con títulos como Fan de Fantasía y Terminal. El primero lo editaba el señor Lago (que entonces debía ser un chaval pero era ya, qué duda cabe, un señor) e incluía ilustraciones de Rafa González (que luego firmó Negrete) o de Corben, y de artistas ingleses cuya firma no conseguí descifrar nunca. El segundo, de travesía más breve, lo editó Lorenzo Díaz, y fue otro descubrimiento demoledor: Alex Niño, por ejemplo. (A Lago lo conocería más tarde, y en cuanto a Lorenzo, ya ven, casi somos ya siameses honorarios. En lo creativo, quiero decir. Separados al nacer, eso sí. Imagino que fui yo el que vendieron al circo...)
Qué tiempos, hay que ver...
Espasa Calpe, ahora, no es lo que era, y la sección de historietas que han abierto está más que desangelada. Entonces, allí arriba, mientras uno iba a la busca de tesoros se tropezaba con otros hallazgos equívocos del momento: El libro rojo del cole, por un poner, que fue retirado de la circulación al poco de que lo tuviera en mis manos. Algún opúsculo firmado no recuerdo si por Baader o por Meinhoff. (Sí, esa pareja feliz.) Hoy, los tebeos comparten espacio con los saldos de distribución. No hay color, no sé si me explico...
Todo esto viene a cuento de otro libro que por entonces (quizá algunos años después, pero muy pocos: ya con Toutain en la cresta de la ola, me parece) rompió moldes: The Studio, ya les contaba esta mañana.
En fin, que el domingo se va acabando, han caído dos o tres chaparrones y es hora ya de poner las noticias en la tele. Les dejo aquí abajo una cancioncilla que no se me va de la cabeza...
domingo, mayo 18, 2008
back in time...
sábado, mayo 17, 2008
salmonela men

En un primer momento puede recordar a Boris Vian, pero le falta su lirismo enfermizo; comparten, eso sí, el afán gamberro. Está también la sombra de Farmer cuando juega a ser Kilgore Trout, pero esto igual es hilar demasiado fino. Tsutsui ha escrito mucho, y algunas de sus obras se han adaptado a la pantalla (Paprika, por ejemplo). Juguetea con otros medios: manga, relato ilustrado, anime... Le gusta llamar la atención, y sus trabajos (a tenor de lo que uno lee sobre él y a juzgar por el libro que se ha traducido) se leen bien, se conservan frescos.
Hombres salmonela en el planeta porno reúne varios relatos cortados por el mismo patrón: planteamiento de una situación absurda que luego se desarrolla, con pulso firme y prosa ligera, hasta sus últimas e improbables consecuencias. Un tour de force tras otro que, por pura acumulación, acaban por cansar: mejor leer los cuentos por separado, intercalar otras cosas.
Si hubiera que definir el libro, diría que es sorprendente en sus primeras páginas, pero se agota en sí mismo en el último tercio. (Lo que no quiere decir nada: la carrera del escritor es larga y productiva; no creo que toda su obra esté en esta misma línea. Sería buena cosa que se nos ofrecieran ejemplos de sus otros registros, que seguro que los tiene.)
Para pasar un rato, eso sí. (Y no es poco, por cierto.)
miradas
Que dice, que lo ha dicho ahora mismo en la tele, Gonzalo Suárez (qué grande es) que el cine no es imagen, que es mirada. Que las películas no las hace el director, que las hace el espectador, su manera de verla, de entenderla, de mirarla.
Y está bien dicho, sí.
viernes, mayo 16, 2008
ralentí
Todo un poco raro... pero bien. Las cosas empiezan a moverse, a ponerse (despacio) en marcha.
16

Lo crean o no, vuelve a amanecer nublado y turbio. Me voy atascando por momentos, y ya no sé si es alergia o qué (ni a qué). Hoy inauguro un ligero cambio profesional que supondrá, al menos (y no es poco), que me duelan menos los pies, que no tengo ya edad. Y mientras me hago a la idea, me digo a mí mismo que es un buen día (por lluvioso que acabe siendo) para poner en claro un par de propósitos para de aquí en adelante. Hay un texto pendiente por ahí, un guión que habría que empezar a perfilar (por no hablar de los que siguen en barbecho, pero en fin); y algo más complicado que voy ordenando en mi cabeza para pronto.
Proyectos.
jueves, mayo 15, 2008
al habla con Liniers

La enlazo y en un ratito, en cuanto que me acabe la cerveza fría, la leo.
miércoles, mayo 14, 2008
mucha
Si uno pasea por la exposición no puede evitar tener presente todo el tiempo a gente como Kaluta. A muchos otros, pero sobre todo Kaluta: hay tres o cuatro piezas, pinturas de tamaño considerable, que podría haber firmado él, por la abigarrada composición, por la elegancia de los gestos de las modelos, por el color; sobre todo, por el color.
Además, uno acaba la visita con dos sensaciones diferenciadas. Por un lado la admiración por un artista prolífico, incansable, que fue pionero en múltiples campos, que no tuvo reparos a la hora de adentrarse en terrenos comerciales y lo hizo sin bajar sus mínimos de autoexigencia (espectaculares, las cajas de galletas). Por otro, su dimensión sombría, esa obsesión por ilustrar una imaginería racial, ancestral, conectada con los nacionalismos eslavos... Uno ve determinadas grandilocuencias escenográficas y no puede evitar el escalofrío, no sé si me entienden...

(Y, ya que están en el edificio, que es una belleza, no dejen de pasarse por la librería, que es de esas en las que podría quedarme a vivir...)
green isabella
¿Recuerdan lo que les comenté de unos cortos realizados por Isabella Rossellini? Sexo, insectos y otros bichos, pop...
Los pueden ver aquí. Pinchen y flipen.
(Para que luego digan que el raro era Lynch... ejem...)
en las paredes
MUTO a wall-painted animation by BLU from blu on Vimeo.
(Más, acá.)
martes, mayo 13, 2008
una sorpresa

Esto me ha sorprendido. Y su lectura está siendo divertida y estimulante, que no es poco. (La edición de Atalanta, ni que decir tiene, es impecable.)
Yo les diría que merece la pena... (Les contaré más cuando avance.)
nublado y 13

Mientras espero en casa, rodeado de camisas por planchar y papeles por leer, mientras por la ventana se cuela una luz sucia de día nublado, mientras espero, digo, a que aparezca el pintor para darle una mano al techo del baño después de que se secara, por fin, la mancha de humedad del vecino de arriba, recibo un sms de M desde China: todo bien, el terremoto les pilla lejos de la ruta; y, mañana, la Gran Muralla.
(Hay un vértigo ahí: teclear el saludo breve, elegir la opción enviar y ya está; como si estuviera ahí al lado; como hablar al oído.)
Está nublado, lo he dicho ya. Lloverá también hoy, seguro.
Tengan cuidado...
dos por uno



(Vía The Ephemerist.)
lunes, mayo 12, 2008
la época de Botchan
La época de Botchan es un título difícil, en el que se solapan episodios apasionantes con otros más bien tediosos. Una obra cuajada de nombres propios, de personajes históricos, de referencias que no siempre quedan claras. Una obra narrada con un ritmo lento y una línea temporal quebrada: el relato se bifurca hacia el pasado cada poco, se disgrega, sigue a diferentes personajes, regresa al poco para avanzar otra vez, despacio, minucioso, atento siempre a los detalles periféricos. Es retrato de una época y reflexión sobre sus claves políticas y culturales. Es también comedia (costumbrista, a veces), y es drama; y hasta documental. Es muchas cosas, pero es sobre todo un magnífico artefacto, otra demostración de la capacidad narrativa, dramática y emotiva del medio, de la Historieta. (Del manga, en este específico caso.)
Leyendo este último libro, que retoma a Natsume Sôseki como protagonista en sus últimos meses de vida, no he podido dejar de pensar en que no hace tanto, a raíz de un texto que escribí sobre manga, o quizá sobre Taniguchi en concreto, me preguntaba cuándo podríamos ver editada esta obra en castellano. Y compruebo en casa, tras bucear en la habitación del pánico, que la primera entrega la publicó Ponent Mon en 2005. El tiempo vuela... y también del tiempo, de su transcurso, habla La época de Botchan. Y de nuestros actos y sus consecuencias. Del vértigo del cambio y del miedo de quien no lo quiere. De fe, de compromiso.
Son siete libros en los que seguimos la
peripecia vital de diferentes escritores japoneses que vivieron y definieron con su obra un momento fundamental en la Historia de su país: el final de la Era Meiji, el encuentro con el pensamiento occidental y su influencia arrolladora, el principio de una nueva era que acabaría por eclosionar tras la Segunda Guerra Mundial. Siete libros editados con gusto, impecables y, creo, necesarios; son de esos que, con el tiempo, piden más de una relectura.Beá

Se habla de ello por aquí, por allá, en todas partes. Maese Ausente ha hilvanado una entrevista muy notable con uno de los más notables autores históricos que nos quedan, quizá el más lúcido y creativo: el más irónico, eso seguro.
Habrán leído ya algunos extractos, auténticas perlas. Yo me resisto a dejarles aquí otro, me cuesta elegir sólo uno... pero lo que no deben dejar de hacer es estar atentos a sus librerías de guardia, que el Mondo Brutto está al salir y la entrevista viene ilustrada. (Mondo Brutto es una publicación que se puede encontrar, al menos aquí, en Madriz, incluso en Espasa Calpe o la FNAC, así que no se busquen excusas y retrátense todos, que me lo agradecerán.) Y ya luego, cuando sea de dominio público, hablamos despacio de Beá, que lo merece.


















