Mostrando entradas con la etiqueta pabellón de lecturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pabellón de lecturas. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de junio de 2014

más lecturas

Nos seguimos poniendo al día.


Esta semana pasada he podido leer, también, This one summer, de Jillian y Mariko Tamaki, que son primas y canadienses, aunque su origen nipón salta a la vista a poco que uno hojee este libro maravilloso que grita "¡manga!" sin serlo: por esa manera particular de secuenciar, y también de jugar con las viñetas, con la doble página, con las onomatopeyas y hasta con el espacio en blanco.


La historia se centra en la relación de dos adolescentes que se ven de verano en verano en un pueblito de esos que solamente parecen existir durante las vacaciones, aunque para hablar del libro, de su argumento y del proceso de creación, es casi mejor que lo hagan sus autoras: aquí, sin ir más lejos. (Eso sí, no quiero dejar de mencionar que This one summer no habla únicamente de dos adolescentes. También es una mirada al mundo adulto y sus complicaciones, a través de los padres de ambas. Y habla también del paso del tiempo. Y de la angustia y la desorientación del primer atisbo de despertar sexual. De la amistad y la confianza. De todo lo que importa, en fin.)


De no reinar desde hace tantos años en mi biblioteca el caos reptante, hubiera corrido ya a rescatar el anterior trabajo que firmaron juntas las Tamaki, Skim, una joya que publicó La Cúpula hace algún tiempo y que me dejó también muy buen recuerdo. Háganse un favor y háganlo ustedes por mí. Y crucen conmigo los dedos para que alguien compre los derechos de este This one summer...


domingo, 15 de junio de 2014

alguna cosa de leer

He estado leyendo estos días las tres primeras entregas de Presencia Humana, el magazine de creación literaria publicado por Aristas Martínez Ediciones. De los tres, quizá sea el segundo número el que más me ha gustado, y no sólo por la colaboración de Ana Galvañ (que ayuda lo suyo): los relatos de Aixa de la Cruz, Sara Mesa o Marian Womack me han sorprendido mucho y para bien. 


Por otro lado, me lo he pasado bien leyendo el primer tomo de Afterlife with Archie, de Roberto Aguirre-Sacasa y Francesco Francavilla. Una propuesta llena de guiños en la que las buenas intenciones de Sabrina se cruzan con el Necronomicón para provocar una epidemia zombie en Riverdale... Francavilla resuelve con una planificación potente y efectista y un color de mucho impacto, aunque haya páginas (no pocas) que parezcan un entintado apresurado del boceto preliminar.


Sigo, en fin. Despacito, me voy poniendo al día...

domingo, 15 de diciembre de 2013

NO OS INDIGNÉIS TANTO



Ya lo ven, este jueves se presenta No os indignéis tanto en La Central de Callao (aquí, en Madriz), y lo hacen el autor y un escritor de los serios, de los que hacen libros sin dibujos y además tiene presencia en los medios (de izquierda, eso sí... que, para muchos, no cuentan). 

Está bien eso, porque No os indignéis tanto es un libro importante. A lo mejor un libro que algunos mirarán un poco así, como por encima del hombro, porque es "de humor", esa cosa enigmática. (Y de humor no es, amigos... Con humor está hecho, eso sí, pero de humor...)

No os indignéis tanto no es tanto un trabajo sobre la Crisis o sobre la desafección política de estos años, como una reflexión sobre nuestra reacción ante esa Crisis. Y es también una breve historia del humor y de la contestación durante las últimas décadas, de lo que se puede decir o no en público, de hasta dónde se puede llegar a la hora de criticar al Sistema y al Poder dentro de los cauces que Poder y Sistema controlan. (Impagables son el segmento sobre Brassens y la desmitificación de La codorniz y eso que se llamó "humor inteligente" para no llamarlo humor blanco, o humor "usted haga como yo y no se meta en política".)

No os indignéis tanto genera, además, una interesante paradoja (aunque no sé si es el término adecuado): en sus casi 90 páginas de historieta hay un recital deslumbrante de recursos gráficos y narrativos, una clase magistral de lo que el medio puede hacer. Manel es aquí tan valiente, radical e inventivo como se puede llegar a ser, y hasta un poquito más. Pero estoy seguro de que muchos de esos recursos que utiliza, propios del humor (otra vez el humor, sí), nos chocarían en otro contexto.

A lo mejor es que el humor libera, y desde el humor es como mejor y más lejos se nos puede escuchar gritar y protestar. No sé. 

Lo que tampoco llega a ser No os indignéis tanto es optimista. Hay por ahí, entre viñetas, un cierto afán de esperanza, pero el diagnóstico que hace del presente es desolador, y queda patente en el bonus track, un epílogo demoledor que podríamos titular Rebelión en tiempos digitales y que, ay, duele de tan real...

En resumen, No os indignéis tanto. Decir que es uno de los tebeos del año es quedarse en la anécdota. Cuando, en unos años, quizá dentro de veinte o treinta, o más, se vuelva la vista atrás, este será uno de los libros imprescindibles para entender lo que está pasando hoy.



(He oído por ahí que la primera edición se ha agotado, y me alegra la noticia. Confío en que se agoten muchas más...)


sábado, 14 de diciembre de 2013

hablando de Procyon...

Hoy están todavía a tiempo de acercarse a Expocómic y saludar a mi amigo Ricardo Machuca, que estará por allí a partir de las cinco de la tarde, en el stand de Dibbuks (si todo va según lo previsto). Estará firmando, como bien saben ya, su flamante nuevo libro, Procyon, que es el primero de una larga secuencia narrativa pero se disfruta por sí mismo, y mucho, porque estas cosas el señor Machuca las sabe hacer muy bien.

Les contaría de qué va Procyon, y les explicaría por qué merece la pena que se hagan con él y lo lean, pero lo ha hecho ya mejor de como lo haría yo Lorenzo Díaz en su nuevo y ya imprescindible blog, así que no voy a reiterar lo que ya saben de sobra. 

Sí quiero decirles que, hey, esto es una space-opera a la vieja usanza, ciencia ficción aventurera y con sesgo socarrón, un libro que se lee con fluidez y una creciente satisfacción. Casi estoy tentado de decir: un tebeo de los de antes. (O de los de siempre, más bien.)

Un clásico.

Conozco bien al autor, he trabajado con él y sé que tiene una historia larga y compleja en la cabeza, como sé que no habrá cabos sueltos, que todo está más que pensado y justificado. Porque hemos colaborado, y porque nos conocemos desde hace mucho, sé que todo ese universo que ha empezado a desarrollar en este primer libro de Procyon está definido, es rico, está más que pensado... y está vivo, muy vivo... Con suerte, y si los lectores entran en el juego, las siguientes entregas irán confirmándolo, e irán también intrigándoles a ustedes, enganchándoles, haciéndoles gozar y recordándoles qué es lo importante aquí: contar historias.

Mientras tanto, ahí está el primer libro. Dibujado y narrado con ese estilo inconfundible, férreo de estructura y de texturas amables. No lo dejen pasar.

(Y, si se pasan por Expocómic esta tarde, no lo duden: quédense a charlar con él, que merece la pena.) 

martes, 26 de noviembre de 2013

Oxigenándome: 


Todavía se puede encontrar en los kioscos la nueva entrega de La Parejita, titulada esta vez Llamar a tu madre, comprar papel de WC, HACER LA REVOLUCIÓN y centrada en las consecuencias de la crisis y de las medidas del Gobierno para (dicen ellos) paliarla. Mauricio se queda en paro y la economía doméstica sufre, claro. Grandes momentos, carcajadas aseguradas, el talento sin fronteras de Manel, que cada vez es más grande, todo por cuatro €uros y medio. No se me ocurre que nadie vaya a dar más por tan poco.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Más oxígeno: Ultrarradio ha editado un librito titulado Negro viuda, rojo puta, firmado por María Herreros. El título y un rápido vistazo fueron lo bastante seductores, y ayer mismo pude leerlo en el metro, de vuelta del trabajo. 


Y, la verdad, bien. Fresco, ligero y con una plástica potente que me hizo pensar, sin que tampoco remita de manera directa, en las primeras cosas de Ana Juan para Madriz o en Sonia Pulido

Más cosas así, please.

martes, 19 de noviembre de 2013

Mientras exploro la laberíntica y muy adictiva La casa de hojas, procuro salir a la superficie de cuando en cuando para coger aliento... Por ejemplo, me gustó mucho el relato de Jimina Sabadú en el volumen Última temporada: Ojalá nos cogerían, se titula. Muy, muy bien.

Seguiremos informando.

martes, 8 de octubre de 2013

papel estrujado

En las primeras páginas del libro, el protagonista (uno de ellos, quizá el principal) sale de su ensimismamiento en el autobús atraído por la conversación y las risas de un par de mujeres que viajan a su lado, y la mirada se le escurre casi sin querer hasta las rodillas descubiertas de una de ellas. Las mira durante un momento y luego se descubre a sí mismo haciéndolo, se azora, mira para otro lado.

Gestos cotidianos en los que cualquiera puede reconocerse. Pistas sobre la condición del personaje, también. (En un momento determinado, además, volveremos a ese autobús, a ese momento, bien avanzada ya la acción, casi al final. Todo encaja, no hay cabos sueltos, y eso está bien.)

Todo el libro está lleno de esos detalles, y eso proporciona textura, riqueza, credibilidad a una trama que se bifurca y traza meandros, avanza en varias subtramas paralelas, se enreda y desenreda y atrapa enseguida al lector, que se deja llevar con gusto, por el placer de la lectura y por la curiosidad de saber quién y cómo.

Defenderlo poniendo por delante su condición de obra primeriza es fácil, y es también tramposo: Papel estrujado es una obra con peso específico por sí misma y con independencia de lo que su autor hiciera antes (algunos trabajos cortos publicados en Dos Veces Breve, algunos premios...). Un trabajo ambicioso, sí, y valiente: uno no se plantea de la noche a la mañana un novelón (gráfico) de cuatrocientas páginas así, alegremente. Y no llega a ser un libro redondo, claro: hay un cierto envaramiento en los diálogos, quizá demasiado afectados en determinados momentos, igual que hay ocasiones en los que no es fácil distinguir a algunos personajes. Ahí se nota la falta de rodaje, sí. Pero no son defectos que no cometan otros autores con más mili hecha. Y sí son disculpables en su caso, pecados menores, porque el resultado global los eclipsa.

Nadar (Pep Domingo) ha podido hacer Papel estrujado gracias a la beca AlhóndigaKomik que se le concedió en 2012. Una beca, por cierto, desaparecida en combate, víctima de los recortes en las políticas culturales que el Gobierno está haciendo. El libro lo ha publicado Astiberri. Y yo, en confianza, les digo: háganse con él, merece la pena.

jueves, 26 de septiembre de 2013


Leer la nueva entrega de Optic Nerve (el número 13), artefacto de papel, tinta y grapa que sirve de vehículo para Adrian Tomine, narrador, ilustrador, historietista... Leer sus cuarenta páginas y reconciliarse con el medio y con el autor, y hasta con el formato (ninguna de las tres cosas hacía falta, pero así y todo). Disfrutar del talento y la madurez de un tipo que está cómodo con lo que hace, un creador que no pierde de vista lo fundamental: contar historias.

lunes, 5 de agosto de 2013

No se crean que apetece mucho leer nada con la calor, pero puedo contarles, por ejemplo, que he disfrutado mucho de La gran odalisca, de Vivès con Ruppert y Mulot (y Merlet en el color), una historia de robos inverosímiles resuelta con una estimulante languidez y que tiene potentes escenas de persecución y tiroteo, como corresponde al género: casi se me había olvidado ya lo bien que dibuja Vivès... y ver a sus chicas derrapar en moto por las salas del Louvre me ha parecido (por razones obvias) un hallazgo muy feliz.


He disfrutado también, de otra manera, con Map of days, uno de esos productos exquisitos de Nobrow Press, firmado en este caso por Rob Hunter, y que narra una fábula extraña, de tintes mitológicos, con una exuberancia plástica intoxicante.

Y he disfrutado con Todo y nada, el libro que Fulgencio Pimentel ha editado de Sammy Harkham, un volumen completista que compila casi todos sus trabajos cortos, incluído ese Pobre marinero que publicó Apa Apa en un librito que es una joya. (En general, me han gustado más las historias largas que los chistes para enteradillos. Alguna, de hecho, me ha gustado mucho: Somersaulting o Déjalo estar, por un poner.)

En breve, más, que la torre de pendientes amenaza con derrumbarse... ejem...

jueves, 25 de julio de 2013

un par de cosas...

El libro de Mecano, muy bien. (No hay sorpresas: Grace Morales, qué más se puede decir.) Se lee deprisa y con provecho, tiene los datos y el punto justo de ironía. Funciona como retrato de una época y refleja bien los tejemanejes de una industria (la musical) y de unos personajes (los directivos, cazatalentos, productores y managers de las disqueras) digamos que pintorescos.



Playground, de Berliac, editado por Ediciones Valientes. Un librito intrigante, que en apariencia habla sobre el rodaje de la primera película de Cassavetes, pero que es también una reflexión sobre dos lenguajes, el cinematográfico y el de la historieta, y una suerte de ensayo veloz (y feroz, en cierto modo) sobre la elaboración del propio libro y sobre la creación y la libertad del creador. Muy valiente, estimulante: una sorpresa.

lunes, 22 de julio de 2013

breviario de la semana pasada

Días complicados, por hache o por be, y el calor que se ha hecho dueño ya de la calle, con sus tormentas de verano y todo. Con todo, he podido leer un algo: La bomba número nueve, que reúne los cuentos de Paolo Bacigalupi, nueva estrella de la CF anglosajona y autor de La chica mecánica. Futuros cercanos y desoladores, de inquietante verosimilitud.

(Ahora, a ver si hoy me hago con el de Mecano de Grace Morales: pequeñas felicidades.)


En otro orden de cosas, me acordé de algo que me llamó la atención durante la lectura del primer tomo recopilatorio del Hawkeye de Aja, Fraction, Pulido y etcétera: compré la edición de Marvel, que incluye una historieta de Young Avengers (creo, no voy a levantarme a comprobarlo ahora, que a lo que voy es a otra cosa), dibujada por Alan Davis... una historieta que no me he animado a leer todavía. Porque rompe de manera radical con el tono del resto del libro. Porque, al lado de las páginas de David Aja, las de Davis se me caen al suelo. (Y me encantan los trabajos clásicos de Alan Davis, ojo: ese Excalibur, incluso ese Miracleman, vamos a ver... pero no.)

Eso, que lo pensé el otro día, cuando se hicieron públicos los ganadores de los Eisner, pero no tuve tiempo para dejarlo aquí dicho. Ya está.

lunes, 1 de julio de 2013

alguna lectura, alguna noticia, algún adelanto...

La semana se ha hecho larga y se ha enredado más de la cuenta, pero acabó ya, y acabó el mes también. Entra julio, con su sol y sus noches toledanas. 

Yo, en estos días pasados, he leído la nueva cosa de Gaiman (El océano al final del camino, creo que se titulará en castellano), que es una novelita de las que a él le salen así de bien y de bonitas, que se lee sin sentir y en la que aprendemos que un océano sí cabe en un cubo (y esto es un poco espoiler, pero no mucho). Se hace raro no encontrarse en sus páginas con Morfeo, porque el tono está ahí. Pero vamos, bien.

En otro orden de cosas, ya les dije que estuvieran atentos al blog de Un Tesoro. Durante las próximas semanas irán viendo ahí nuevas cosas: edición digital y en blanco y negro del libro, láminas firmadas por el señor Rivas y servidor... y, por si alguna vez se preguntaron qué ocurrió con M y m a bordo de ese tren al que suben al final del libro, o quién mató a la pobre y triste Leticia, o de dónde viene la carismática M... pues eso, algo irán sabiendo ahí. Pronto. En entregas cortitas y con nuevas ilustraciones. 



¿Más? Bueno, sí, que el pasado 28 de junio se presentó, en Atenas, la edición griega de Modotti.

Eso.

Hora de marchar. 

Más tarde, más.

domingo, 26 de mayo de 2013

leo cosas

Hubo un tiempo en que aquí hablaba mucho de tebeos, de libros, esas cosas. Todo cambia, en fin... a peor, seguramente. Hagamos un guiño al pasado, que ya toca.

Leo cosas. He leído, sin ir más lejos, una novela de Betina González que se titula Las poseídas, y que ha merecido el VIII premio Tusquets. Breve, irónica, muy bien escrita, es una historia de colegio de monjas y alumnas rebeldes que se construyen un mundo con reglas y mitos propios, un mundo cerrado en cuyos márgenes se mueven las protagonistas como quien se mueve entre las bambalinas de un cuento de fantasmas. Me gustó mucho el tono gótico sin amaneramientos, el desparpajo de los personajes y la liviandad de la escritura.  De alguna manera, y me doy cuenta ahora mismo, mientras improviso estas líneas, me recuerda a Power Paola y su Virus tropical, un libro que por momentos recuerda mucho a Persépolis y a las cosas de Julie Doucet, pero que respira aires propios y cuenta, además, con un dibujo personal y tan expresivo que uno tiene la convicción de que esas cosas sólo se pueden contar así, de esa manera y con ese millón de rallitas. Sí, de alguna manera la protagonista de Virus tropical podría darse de la mano con las de Las poseídas.

Leí también el último librito de Tom Gauld, de título irresistible (You're all just jealous of my jetpack), una colección de guiños literarios tan inclasificable como todo lo que su autor ha firmado hasta hoy. Y leí Enretelas, de Rubén del Rincón, que en su momento se me escapó y he recuperado gracias a la insistencia del señor Ausente, certero siempre en sus recomendaciones. Me gustó Entretelas, me parece bien construído y emocionante, con su tono "loachiano", si me disculpan el palabro, y su enganche autobiográfico. Ligero y bien, muy bien.

Y estoy ahora leyendo a la Gorodischer y a mi amiga Taylhardat, dos libritos de cuentos que voy alternando y que me están gustando mucho: Menta y Leyendas sadomitas. A la espera de Panorama y otras novedades jugosas... y de todo eso con lo que  nos vayan a sorprender durante la Feria del Libro.

jueves, 2 de mayo de 2013

leyendo, que además es gerundio...

Buenos días. Aprovecho que hace bueno y tengo un ratito, y les cuento así, sobre la marcha.

De lecturas voy regular y más bien renqueante. A ver. Terminé de disfrutar ayer del tercer libro que Fulgencio Pimentel ha dedicado al Frank de Jim Woodring, y qué voy a añadir: el verbo está ahí por algo. Leí también el Alter y Walter que Entrecomicscomics ha editado con mimo: un trabajo brutal en lo gráfico de  Pep Brocal que me ha dejado, sin embargo, más bien frío... No sé si esperaba más... pero sí otra cosa: con más enjundia (o con menos ínfulas). Y tenía pendiente de contarles que muy bien la cosita de Corben y Jan Strnad que ha editado Norma: clasicote, resuelto con la eficacia previsible. No hay sorpresas, ni pasará a la bibliografía de los autores como una de sus obras mayores, pero a ver, es lo que es, no hay engaños: cartón piedra, el ulular del viento, un recuerdo cariñoso al señor Poe y un par de guiños lovecraftianos.

Más. Tengo a medio leer eso que les comenté de Juan Bonilla sobre Maiakovski, Prohibido entrar sin pantalones, y es una novela vibrante y muy divertida que mezcla la voz del narrador y la del poeta en un curioso burbujeo. Aunque la lectura que más he disfrutado en los últimos meses ha sido la de La noche de los tiempos, de Muñoz Molina, que es compleja y emocionante y hace unas cosas con el punto de vista que me han dejado patidifuso. (También me gustó mucho Todo lo que era sólido, un ensayo reciente sobre la situación política y social de nuestro país hoy, que parece nacido de una costilla de La noche de los tiempos.)

Y, por supuesto, Supercómic. Que empecé a leer en cuanto que pude hacerme con él, y que he disfrutado mucho en general, aunque de manera desigual (lógicamente: diferentes autores, muy diferentes registros). No sé si más adelante me animaré a entrar en más detalle, pero sí quiero dejar aquí constancia de que los mejores textos, desde mi punto de vista, son los de Daniel Ausente, Raúl Minchinela, Jordi Costa, Óscar Palmer y Pepo Pérez, además de la entrevista que Alberto García Marcos hace a Emmanuel Guibert. Es decir, y forzando la caricatura: aquellos en los que el espacio dedicado a las notas  al pie es menor que el que se dedica al propio texto. Que, fíjense bien, son los que están escritos con más personalidad.

Eso hay, hasta hoy. 

martes, 23 de abril de 2013

para regalar (o regalarse) hoy...

Como es el día del libro, ya saben, lo suyo es recomendar algunos títulos. Es lo que se hace. Y, como en esta casa somos más de recomendar tebeos, que para eso estamos aquí (aunque cada día se vaya notando menos), paso a ello. 

Les supongo muy al día de los imprescindibles del año pasado (Max, Álvaro Ortiz, Juan Berrio, en fin, ya saben), así que nos vamos a centrar en cosas que están calentitas en las mesas de novedades. Por facilitar. Y porque todavía no se me han olvidado. Ejem. (Que no quita para que ustedes buceen por ahí, curioseen, exploren... No hay nada más divertido que descubrir.)

Empiezo, un poco por empezar por alguna parte, con el primer tomo de Ojo de Halcón que firman David Aja y Matt Fraction. Un tebeo de acción con música de Lalo Schifrin: superhéroes de paisano, tensión sexual, comedia de enredo... y una plástica seductora para una de las sorpresas del mainstream más reciente. 


Para cambiar de registro, nada mejor que el PornoGráfica de Nacho Casanova, una delicada miniatura de erotismo costumbrista que viene a confirmar a su autor como uno de los más estimulantes talentos ocultos de nuestros tebeos. Una de las sorpresas más agradables y refrescantes del último Salón, y uno de esos títulos que corren peligro de desaparecer, sepultados por la avalancha de novedades. Búsquenlo, pregunten por él, llévenselo a casa, regálenlo.


¿Más? Siempre hay más. Sin abandonar el registro intimista, por así decir, no se les ocurra obviar La infancia de Alan, de Guibert. Poco puedo decir de su autor que no se haya dicho ya. Si leyeron La guerra de Alan, ya saben qué pueden esperar. Si no lo hicieron... no sé a qué esperan. En mi opinión, son estos dos sus mejores trabajos, luminosos y emocionantes. 


Y, por supuesto, last but not least, me van a disculpar si insisto en recomendarles Un tesoro. Es un librito hecho con cariño por sus autores (ejem, ¿verdad, Víctor?). Y, me consta, les va a gustar. A ustedes y a aquellos a quien lo regalen. 


En fin, eso. Autobombo off. 

Lean, qué carajo. Feliz día del libro.

viernes, 15 de marzo de 2013

Leída la segunda entrega del Pepe de Carlos Giménez. Bien. Mejor que la primera: las transiciones entre escenas son más fluídas, la continuidad es más llevadera. Sigue la sensación de estar leyendo una versión alternativa de Los Profesionales, pero tampoco eso es malo. Y, si la tesis del libro es que a Pepe González no llegó a conocerlo nadie en profundidad, Giménez lo clava. 

martes, 26 de febrero de 2013

reading...

Estuve leyendo estos días Marvel Comics: The Untold Story, de Sean Howe (que se editará en castellano en breve, según creo), y que me ha parecido apasionante en muchos momentos y un poco confuso en otros (los menos: los temas de ingeniería financiera, en algún tramo, se me han atragantado un algo, pero creo que es cosa mía). Desde luego, no es una lectura para quien no conozca la historia de Marvel, sus personajes y los autores que trabajaron en sus diferentes etapas...o eso me parece, no sé. Me ha llamado también la atención cómo el autor no acaba de mojarse en el tema espinoso de los derechos de creación y las condiciones contractuales de escritores y dibujantes, a pesar de que explica bien las diferentes versiones del tema y se preocupa, además, de poner las cosas en su contexto histórico (algo que no todo el mundo hace). Por lo demás, muy bien: ameno, ligerito y lleno de guiños al lector avezado. 

Leí también la última novela de Cristina Fernández Cubas, La puerta entreabierta, que inaugura una nueva línea dentro de su universo narrativo y ha aparecido bajo un transparente seudónimo: Fernanda Kubbs. Más allá de una maniobra que no acabo de entender, no sé si comercial o qué, el librito es inconfundiblemente suyo, si bien está escrito con una mayor liviandad que sus anteriores títulos (que lo eran ya, y no poco) y en un tono menos oscuro y más de novela juvenil que quizá despiste a sus fieles: creo que la editorial haría bien en enfocar su promoción hacia ese público. Se lee sin sentir y del tirón.

¿Más cosas? Sí, pero más tarde, que vamos regular de tiempo.

Buenos días.

lunes, 18 de febrero de 2013

descubrimiento del fin de semana





Para reírse en el metro y en el tren, o para leer del tirón y que se te alegre la semana de golpe: ¡Abajo el colejio!, otra de esas joyas británicas que Impedimenta recupera con su característico buen gusto. Geoffrey Willans y Ronald Searle.

No se lo pierdan.

miércoles, 30 de enero de 2013

dockwood

Lo que hace Jon McNaught, y nadie lo hace como él, es mostrarnos el paso del tiempo. De eso hablan sus trabajos, eso podemos ver, sentir, experimentar en sus páginas: el tiempo que transcurre. Un tiempo cotidiano, el de todos los días. Un tiempo contemplativo.


Su último libro, Dockwood, lo edita, como siempre, Nobrow. Es de mayor formato que los dos anteriores, pero comparte con ellos todo lo demás: ritmo, atmósfera, poética.


Alguien tiene que publicar aquí a Jon McNaught...