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domingo, 3 de marzo de 2013

soleado

Domingo por la mañana. 

Recién afeitado, el pan y el periódico calientes debajo del brazo.

Chinos haciendo taichí en el balcón de un cuarto piso.

domingo, 1 de mayo de 2011

de arena

Gracias a Agustín Fernández Mallo sabemos que Jorge Luis Borges trabajó durante la década de los años 60 para Marvel, y que suyos son muchos de los hitos que definieron a la editorial norteamericana durante su más fructífera época. Podemos leer, en las páginas de El hacedor (de Borges), Remake, la relación que se estableció entre el atildado escritor y los jóvenes artistas que frecuentaban las oficinas de Marvel, y quedan claros, además, los sutiles caminos que llevan de la escritura de El libro de arena a la creación del Hombre de Arena. (Cabe preguntarse si no habría razones para extender la red un poco más, si no habría manera de encajar al Hombre de la Arena de Hoffmann ahí, si la hermosa Olimpia no podría tener su reflejo en algún otro personaje artificial e inmutable, ¿quizá La Visión?. O, por qué no, si acaso Borges, cuando inventó la historia de Flint Marko, el Hombre de Arena, no habría tenido noticia de esa novela turbadora que Kobo Abe había publicado muy poco antes, en 1962: La mujer de la arena.)

viernes, 21 de enero de 2011

apreciado doctor Richards:

Me permito teclearle unas palabras desde la unidad móvil aquí, en el salón, para darle noticia del proceso de adaptación, que está siendo lento. Son muchos años de rutinas que ahora hay que corregir, y todavía no ha habido tiempo de ir trenzando otras que las sustituyan. Además, uno aún no acaba de saber dónde están las cosas de primera necesidad (ni siquiera tengo claro cuáles me he traído y cuáles siguen allí, en la baticueva, a la espera de ser recuperadas).

Hay ocasionales ráfagas de electricidad estática, y alguna noche me ha parecido ver reflejos plateados a traves de la ventana... quizá un residuo de algún portal dimensional, o la estela de Silver Surfer a su paso sobre la ciudad... 

Por lo demás, todo va como debe ir. Quedan cosas por traer, cosas por hacer: la mudanza va a ser larga, ya imaginará. (Del teseracto, nada de nada, ¿no? Ya sé que me respondió que estaba saturado de maquinaria alienígena a la espera de que usted la analizase... no deje de avisarme si acaso en las próximas semanas quedara libre.)

Mis saludos a los demás y... ¡tengan cuidado ahí fuera!

viernes, 31 de diciembre de 2010

estimado doctor Richards:

El año termina, y no quiero dejar pasar la oportunidad de agradecerle la ayuda en la puesta a punto del piso nuevo en el Edificio Baxter. Ya no hay electricidad estática, y las filtraciones desde la Zona Negativa parece que han desaparecido.


Los preparativos van ya muy avanzados, si bien todavía no ha empezado la mudanza en sí misma. Probablemente será larga y lenta, como son las cosas en mi casa, pero no creo que pase más de una semana antes de que definitivamente nos traslademos allí... otra cosa, ya digo, será el traslado de la biblioteca. Paciencia. Verá que, sin que nadie acabe de darse cuenta, en un tiempo parecerá que llevamos allí toda la vida, como una invasión silenciosa. (En el sentido menos tóxico del concepto, claro: no deje que Ben malinterprete mis palabras.)

La perspectiva del cambio no deja de ser excitante, ya lo hablamos la otra mañana: nuevas rutinas, nuevas maneras de enfrentar cada día, cosas que dejar atrás y nuevos hábitos que abrazar. Y la idea de que están ustedes allá, en los pisos más altos... La sorpresa de ver despegar el fantasticar durará unos días, claro, pero todo pasa y acaba haciéndose cotidiano. (Lo de Galactus no, desde luego: hay cosas que siempre, siempre van a suponer un trastorno... Bienvenidas sean.)

Le dejo ahora con los preparativos de esta última noche del año. Espero que la pasen los cuatro en paz, que no haya incursiones alienígenas o llamadas de socorro desde otra dimensión, que no tengan que enfrentar más amenaza subterránea que la de las televisiones retransmitiendo las doce campanadas.

Feliz año 2011 (y hasta muy pronto).

domingo, 29 de agosto de 2010

Apreciado Doctor Richards:

Como acordamos, le cuento con cierta antelación cómo van las cosas en lo que respecta al piso. La obra empezará en unos días, y va a durar unas seis, siete semanas. Ya le dije: pintura, suelo, cambiar puertas, armarios empotrados. Baño y cocina. Hemos contratado con una gente muy profesional, de Latveria, que además parecían muy contentos de trabajar en el Edificio Baxter y han entregado un presupuesto muy ajustado que incluye la instalación eléctrica y cerrojos dimensionales para evitar filtraciones de la Zona Negativa.


Aprovecho esta breve nota para comentarle si no habría posibilidad de instalar en uno de los armarios empotrados un teseracto, por pequeño que fuera. Sé que es tecnología protegida, pero puede estar tranquilo al respecto de mi absoluta discreción, y al fin y al cabo estaría dentro del edificio. Sin él, no sé bien qué voy a hacer a la hora de plantear la mudanza... La baticueva está demasiado atestada, y por muy estricto que sea a la hora de seleccionar lo que me llevo y lo que dejo atrás, hay cosas con las que no sé qué hacer. El tiranosaurio, por ejemplo, se puede reciclar por piezas, pero a ver dónde pongo si no la moneda gigante de centavo...


Por el momento, poco más puedo contarle. En unos días, cuando la cosa vaya encarrilándose, le daré más noticias.



Un saludo.

miércoles, 3 de marzo de 2010

disidencias

De eso habla Elvira Lindo hoy, a propósito de las declaraciones descerebradas de Willy Toledo. Y me gusta lo que dice, y cómo lo dice.

(Mientras tanto, en las cavernas, se sigue calificando al Gobierno de cómplice de asesinos, y a los actores de rojos estalinistas... La misma libertad que defiende Elvira, aplicada al insulto, el embuste y la crispación... que no es disentir, sino vomitar.)

viernes, 19 de febrero de 2010

caca, culo, pedo, pis

Interesante, la columna de hoy de Escolar. De lo que habla es ejemplo perfecto de cómo una parte (no pequeña, por cierto) del país sigue considerando los asuntos que tengan que ver con el sexo. Por no hablar de la mujer.

(Aquí vendría al caso volver a señalar eso tan habitual en los últimos años: mujeres que aclaran, con su punto de escándalo, que ellas son reivindicativas y están por la igualdad, no faltaba más... pero nada de feminismos. Que los debe cargar el diablo. Como si ser feminista fuera algo intrínsecamente nocivo o qué sé yo... Actitud que no deja de hacer el caldo gordo a esa caverna que todavía hace sus risas cuando se habla de ministras, de clítoris o de excursiones a Cuba. O puede que no venga al caso, no sé... pero a mí me llama la atención y me gusta comentarlo de cuando en cuando.)

miércoles, 22 de octubre de 2008

otoñal

Otoño es mirar a los gatos del Jardín Botánico, que cada noche aguardan al otro lado de la verja, indolentes, y se dejan fotografiar como maniquíes de felpa y oro.

Otoño es, también, pasear bajo un paisaje de nubes borrascosas, marejada inversa de acuarela gris. Oler el aire húmedo, dejarse llevar por la brisa.

Otoño es viajar con un libro bajo el brazo y no abrirlo, contemplar a las chicas vestidas de negro y rojo, mirar a la gente que mira, a su vez, al cielo.

Otoño es recordar las frases de Linus: "no hay obstáculo tan grande que no se pueda rodear". Y contar los días que quedan para que llegue La Gran Calabaza.

Otoño es un jardín zen en el alféizar, un bosque al otro lado de la ventana.

domingo, 19 de octubre de 2008

noche marciana


La noche. Hubble no funciona. No llegan cartas de Marte... hace tiempo que no llegan. Echo de menos abrir el buzón a media mañana y encontrar sobres gruesos, abrirlos y descubrir el fino polvo rojo que mancha los dedos y se disipa en el ambiente...

Noche corta, noche larga. No desespero: llegarán. Siempre llegan.

viernes, 18 de abril de 2008

nublo

Cosa de esperar. A que acabe de llover, por ejemplo.

O, quién sabe...

Mientras tanto, dejarse llevar despacio. Pasear, mirar el cielo vestido de gris, dejar que el viento te empuje cuesta abajo.

Mirar el vuelo lento, lento de los dirigibles...

lunes, 7 de abril de 2008

espania 0'31

Estas cosas, caminar bajo la lluvia sin pensar, las manos en los bolsillos. Tararear, sin querer, una canción con sabor a ni lo sé.

Y, en el buzón, una carta en blanco, un sello falso (una preciosidad de sello). Un guiño.

Un lunes.

lunes, 15 de octubre de 2007

...y sin embargo

Son estas cosas.



Por ejemplo, el paisaje de camino a Asturias. El viaje por carretera (o en tren) se justifica por ese momento mágico en el que uno sale de un túnel y descubre que se ha descolgado un ambiente brumoso de repente, que los peñascos alrededor están cuajados de verdor, que el cielo es otro cielo y la luz es otra luz. Y esos edificios comidos por la humedad, emboscados y dignos. Y esas chimeneas que se elevan como un gesto altivo, ladrillo manchado de musgo, bellísimas. Integradas, accidentes felices de un paisaje vivo y evocador.


Por ejemplo, la idea de la extinción. Terrible. Nadie parece asumir el horror del concepto: la extinción. Que no quede nada, apenas una huella inútil en la cadena de ADN, calderilla genética. La memoria, si uno tiene suerte y se es lo suficientemente icónico: dinosaurios y dodos. Pero hay tantas especies que han sido borradas de la faz del planeta y que no han dejado a su paso más que, en el mejor de los casos, una huella fósil...

Y la vida sigue. El paisaje se recupera con rapidez de los peores cataclismos, incluso de los que provoca el hombre. En un puñado de años, apenas un suspiro en tiempo geológico, no quedará rastro del hormigón... o no quedaría, de desaparecer nosotros. Pero quizá, quién sabe, alguien volverá a mirar las estrellas con el fuego de la curiosidad en sus ojos; antes o después.

O no. Quizá la mejor estrategia de la vida para no desaparecer no sea la inteligencia...


Por ejemplo, las arenas de Marte. La idea de adaptarnos a otro entorno, o adaptar a nosotros el entorno. Quien ha leído suficiente ciencia-ficción no se sorprende al tropezar con conceptos que a otros alarman o extrañan: clonación, manipulación genética, inteligencia artificial, terraformación... Y son conceptos tremendos, de una trascendencia inquietante: por lo que suponen, por lo que abarcan. Imágenes de un Marte frondoso, cubierto de vegetación verde, con sus canales recuperados de la ficción para llevar agua hasta el último rincón... ¿Marte? Marte, sí. (No hablamos de poner un campo de golf en la cima de Olympus, hablamos de cosas más complejas y trascendentes.)

Por ejemplo, ay, esas actitudes incomprensibles, ese integrismo que ve al planeta como una mascota mimada a la que no se deja pisar el asfalto, no se vaya a hacer daño... Esa cerrazón: no a todo lo que suponga cambio, no a cualquier cosa que tenga que ver con avance técnico o que deje caer la sombra de una duda sobre depende qué. Los glaciares se fundirán y la línea de costa cambiará, la temperatura subirá dos, tres grados, habrá más sequías y más inundaciones... y a todo nos adaptaremos, y no será todo más que un episodio más que, en unos años, ni siquiera se mencionará: habrá cosas más importantes, o más inmediatas, de las que ocuparse. Y también de esa saldremos.













Y, si no... el dodo y el triceratops no son mala compañía...



Bloggers Unite - Blog Action Day

domingo, 7 de octubre de 2007

¿final de viaje?

El campo gravitatorio del gigante sirve de lanzadera...


Más allá de la oscuridad aguarda Saturno, Japeto, Titán... y, quizá, la Puerta de las Estrellas. Un viaje largo, demasiado largo...





O volver atrás, regresar. Volver a la Tierra.


Es hora ya... Demasiado silencio, demasiado tiempo. Demasiada oscuridad...

el viaje largo




Un amanecer furioso que arrasa el cielo... Las paredes de la nave parecen crujir, abrumadas por las tensiones magnéticas que rodean al gigante.

Todo, todo es tan pequeño... Apenas si respiro.