domingo, 6 de noviembre de 2011

De Mireia Pérez conocía ya Chica y monstruo: La llegada del invierno y Chico y monstrua: La llegada de la primavera, dos fanzines de espíritu lúdico cuya propuesta de narrativa aleatoria generaba una multiplicidad de historias de atmósfera onírica. Que ganara el Premio de Novela Gráfica FNAC-Sinsentido no me sorprendió y, de hecho, y pese a que algunos amigos quedaran en la cuneta, me alegró. Después de un año de espera, el resultado es un libro sorprendente por su frescura y por lo arriesgado de su propuesta. (Entendámonos: hablamos de novelas gráficas y de autores jóvenes... ¿y de pronto un centenar de páginas mudas casi en su totalidad, ambientada en una suerte de prehistoria edénica, protagonizadas por una muchacha arisca que todo lo mira como por primera vez y que se empeña en ser diferente, en rebelarse contra las tradiciones de su tribu? Como mínimo, estarán conmigo en que la cosa choca con lo que uno esperaría.)

La sombra de Sfar es obvia, y bienvenida sea, en las páginas de La muchacha salvaje. Pero hay más: hay una mirada distinta y fresca, hay una atmósfera libre, hay un notable desparpajo a la hora de utilizar el lenguaje, los códigos. Hay una personalidad detrás: este libro tiene una autora con ganas de contar cosas, una autora con ideas y un mundo personal y reconocible. Y hay el placer de leer algo que te deja con ganas de más, que se hace corto, que te sabe a poco.

Queremos más, Mireia. Y lo queremos pronto.



2 comentarios:

tolomeo dijo...

Macho, ¿no hay nada que no te guste?

fnaranjo dijo...

Hablo solamente (o casi) de lo que me gusta. A veces explico por qué, a veces no.

Verás que hay un montón de cosas de las que no hablo... Eso es porque no las he leído o porque, secillamente, no me gustan.