viernes, 15 de febrero de 2008

lo que el viento trae



Del libro de Jaime Martín me han gustado muchas cosas. La primera, reencontrarme con alguien a quien había perdido la pista hace mucho y descubrir que ha crecido como autor: no se puede decir de todo el mundo. La segunda, su apuesta por el género, sin prejuicios, sin excusas ni disimulos: Lo que el viento trae es un álbum de terror, pegado a los códigos y resuelto con una solvencia y una honradez envidiables. La tercera, que la edición es impecable y aromática, de las que gusta tener a mano para hojear de cuando en cuando (a cargo de Norma, quede dicho).


Jaime Martín empezó muy joven, hace ya mucho tiempo. Su registro de entonces era el de lo underground, un concepto que entonces estaba más claro que hoy. Un registro que entonces no me interesó mucho y hoy... pues tampoco, las cosas como son. Un registro que por un tiempo pareció (me pareció a mí) que lo atrapaba, que le impedía crecer. Es una alegría comprobar que, después de un notable exorcismo formal editado por De Ponent hace poco (Invisible), se abre a nuevos horizontes y se integra en el mercado francés con todas las consecuencias.

El álbum flojea, quizá, hacia el final, demasiado previsible (un problema bastante común en el género, por cierto), pero durante muchas páginas atrapa con sus maneras clásicas y una resolución de página fresca, dinámica. El color es atmosférico y es, además, narrativo. La portada, como el título, es evocadora (como ven aquí arriba), y el interior no la traiciona: tampoco es habitual eso.

Del libro de Jaime Martín me gusta mucho también que tenga extras al final en los que se ilumina un poquito el proceso de elaboración, pero sobre todo me gusta que esté ahí, en las librerías de ambos lados de los Pirineos. Y que, estoy seguro, es preludio de más títulos, de más páginas, de más historias, de más historietas.